Alguna vez paso algo. Un navegante cruzaba las pleyades en su barco alado sin la compañía de un gato. Es necesario para zurcar el cielo ir en compañía de un gato.
Una sirena preocupada por la soledad del navegante estelar decidió llevarle un gato, pero no era el que él quería. Aún así lo llevó unas millas en el mastil, pero luego al ver que no sabía volar lo dejó ir.
Luego un Elfo del bosque le llevó un perro, pero el Navegante tuvo que rechazarlo, porque no quería eso.
Al final destruyó el barco y cambió de profesión. Fundó un bar llamado el batitubo, tras puertas era un burdel, y bueno optó por llamarse ya no Navegante Estelar, sino Cielo a Pedazos.^_^